Con una trayectoria en la industria de la moda, Candela diseña para algunas de las marcas más reconocidas del país, explorando la sastrería, la versatilidad y la investigación textil como parte de una práctica que entiende a la indumentaria como una forma de acompañar el movimiento y la vida cotidiana.
Además de su trabajo como diseñadora, es docente universitaria y se desempeña como estilista y directora de imagen para distintas marcas, donde desarrolla una mirada sensible sobre el vestir, la fotografía y el diseño.
Su vínculo con IAM comenzó hace algunos años, cuando formó parte del proceso creativo de la marca, colaborando en el diseño de piezas, la construcción de la identidad, la comunicación y el posicionamiento de IAM. Más que un proyecto compartido, fue el comienzo de una amistad construida desde la confianza, la admiración mutua y una sensibilidad compartida por el diseño, el oficio y los objetos hechos a mano.
En esta conversación hablamos sobre el deseo, la ciudad, los rituales cotidianos, la creatividad y aquello que hoy la mueve.

Naciste y creciste en el sur de la Patagonia y después viniste a Buenos Aires para estudiar diseño. ¿Recordás cuándo apareció ese interés que te llevó a elegir este camino?
El interés por la moda y la indumentaria surge del juego, desde muy chica. Jugando con telas que encontraba en mi casa, de mi mamá, de mi abuela, imaginando escenarios, pasarelas. Ya de adolescente, comprando revistas, recortando y copiando figurines de fotos que veía. Luego, más grande, desde la necesidad de encontrar un hobby, de materializar esta pasión por la moda, por la indumentaria, en tiempo y recursos. Empecé a estudiar costura a los 15 años. Mi mamá me enseñó a coser a los 13, pero empecé a estudiar a los 15 y se convirtió en la actividad que ocupaba casi todo mi tiempo libre. Es muy importante para mí recordar a Nora, mi profesora de costura, que siempre me tuvo paciencia. Con 15 años aprendí de ella a hacer sastrería, a coser alta costura, a armar mis primeras prendas y a dar mis primeros pasos en moldería.
¿Cómo es tu vínculo con Buenos Aires? ¿Qué es lo que más disfrutás de vivir en una ciudad como esta? ¿Hay algún barrio, café o lugar al que siempre volvés?
Mi vínculo con Buenos Aires diría que es un amor tóxico (risas). Viniendo del interior del país, de una zona más rural y de un ambiente mucho más tranquilo, venir a la capital es algo que para mis conocidos del sur es impensado. Es una adrenalina tóxica que te envuelve y una rutina que a veces es muy acelerada en comparación a la adolescencia y la niñez que tuve, pero es donde se hallan todas mis pasiones, mis amigos, mi trabajo, las marcas que me gustan, la conexión con el mundo exterior. Es donde las posibilidades y los sueños se empezaron a cumplir y donde tengo muy claro que se van a seguir cumpliendo. Para mí es realmente el canal a todo lo que me apasiona: la moda, mis amigos que también estudiaron profesiones que pueden ejercer acá. Así que bueno, hay un poco de amor-odio, se extraña a veces la tranquilidad.
Respecto a barrios y cafés, la verdad que me encanta Paul French Gallery. Es un espacio que he recorrido tanto con amigos, con mi novio, con mi mamá o sola. Ha sido un lugar de encuentro reiteradas veces, siento que me veo a mí misma en ese invernadero eligiendo un té para llevar, y ya sonrío. Ha sido un lugar de quietud en un fin de semana en el que necesitaba sentarme a trabajar. El invernadero en Paul French Gallery tiene mi corazón.
Hace poco estuviste en Japón. ¿Qué te llevaste de ese viaje? ¿Hubo algo de esa cultura o de esa forma de habitar la ciudad que se haya quedado con vos?
Elegí Japón por esta forma moderna y minimalista de atravesar todas las áreas: desde la cocina, la moda, el arte, la arquitectura. Si algo me llevo es esta forma simple y esencial de transmitir, de construir espacios minimalistas, en donde lo que prevalece es la calma y la quietud, y eso es un poco lo que me traje conmigo de este viaje. Volver a mi casa y encontrarme con todas mis mañas occidentales, con mi biblioteca cargada de decoración, mi armario lleno de prendas que a veces no termino usando, me ayudó a entender que es esencial volver a un espacio en donde se encuentre esta calma, esta quietud, después de una rutina. Entonces me incentivó a hacer una revisión sobre mis hábitos, sobre mi consumo, sobre mis espacios, y a empezar a elegir lo esencial, a empezar a ser minimalista con todo eso y hacer una curaduría de lo que me rodeaba.

En relación con tu trabajo, ¿cómo nace una idea? ¿Hay algo que inspire tu proceso creativo?
Respecto a mi trabajo, siempre brindo servicio a terceros. El trabajar para otros hace que las ideas nazcan desde una premisa, desde una ilusión, desde un concepto, de entender a una marca. Normalmente lo que suelo hacer es pensar en este cliente, en este consumidor, y en cómo sorprenderlo. Es esencial pensar a quién uno le está comunicando, a quién uno le está queriendo vender un producto, una idea, un servicio, por lo que mi punto de partida siempre es ponerme en sus zapatos y pensar qué podría sorprender a esta persona.
De todas formas, mis fuentes de inspiración suelen ser la arquitectura, el arte, el diseño de interiores. Si tengo que pensar una paleta de color, recurro a ver imágenes gráficas de un empapelado en un cuarto o un cuadro. Intento no ser literal en las bajadas de tendencia y siempre inspirarme de otras fuentes de arte.
¿Qué es lo que hoy te mueve? ¿Dónde te sentís más deseante en esta etapa de tu vida?
Lo que hoy me mueve es ayudar, ayudar a emprendedores y marcas iniciantes en su camino, volcando mi experiencia tanto en marcas de escala pyme como en marcas grandes. Ayudarlos a entender quiénes son dentro de esta industria y cómo hacer llegar su mensaje, su idea, al público que quieren captar.
También siempre me motiva poder lograr que mis ideas, a través de las marcas, lleguen al usuario y después terminar cruzándome por la calle con una mujer vestida con la idea y el diseño que pensé. Ese momento mágico de cruzarme con un diseño que fue pensado con un año de anticipación, o a veces más, es increíble. Es una satisfacción personal que siempre me motiva y me mueve a seguir apostando al diseño.

¿Hay algún ritual o práctica que forme parte de tu vida? Puede ser escribir, hacer actividad física, meditar, practicar yoga, hacer terapia, salir a caminar o simplemente algún momento del día que te ayude a volver a vos.
(Risas) respecto a rituales y prácticas podría estar horas hablando de esto. Soy una persona de hábitos, muy estructurada, que necesita de una rutina para sentirse en bienestar. Empezando por despertarme: siempre tomar algo tibio o caliente antes de salir, hacer respiraciones diafragmáticas que regulan la ansiedad de empezar el día, movimientos suaves para estirar. Siempre tengo a mano cúrcuma y pimienta para hacerme alguna infusión. Hago actividad física semanalmente, pero en casa; un poco me hice amiga, en pandemia, de recrear el ambiente ideal, sea relajante o activo, dependiendo de qué energía tengo. Hago yoga de vez en cuando, sobre todo intento compartirlo con mi mamá cuando me visita. Hago terapia, a veces de forma constante, a veces me tomo mis tiempos y la discontinúo; ahora justo la retomo la semana que viene. Si tengo que identificar un momento del día, te diría que no me puede faltar un té a la noche después de comer: ese es el hábito que más me acompaña.
Formaste parte del proceso creativo de IAM durante algunos años. ¿Qué fue lo que más disfrutaste de construir junto a la marca? ¿Hay algún objeto de IAM que hoy siga acompañando tu vida cotidiana?
Lo que más disfruté, te diría que lo más gratificante, fue compartir con Pau todo el proceso, acompañarla y aprender de su curaduría y su forma de ver las cosas, desde la elección de una tipografía hasta la elección de los colores de la temporada. Fue un honor compartir todo el proceso con ella, estoy muy agradecida de que me haya dejado ser parte.
También me hace, e hizo, feliz poder haber acercado a IAM primero a mi contexto cercano, ir viendo de a poco cómo mis amigos, mi mamá, mi tía amaban los objetos, y sin querer, cada vez que me reunía con alguien había un objeto de IAM presente. A su vez, acercar a IAM a espacios donde se valoren los aspectos de lo artesanal, de lo hecho a mano: Intervista, Vaguada Home, Paul French Gallery, Azucena Concept Store, son espacios donde IAM se destacó y fue elegido por gente que no conocía la marca.
Un objeto de IAM que me acompañe: la billetera suede la llevo conmigo hace un año aproximadamente en mi cartera. La bandolera burda, cuando hago un paseo breve, sé que es mi aliada para llevar lo esencial. Y sin dudas mi mate leña, ¡lo uso todos los días! Recientemente se sumó el portalentes de cuero chocolate, que me ayuda a no olvidarme los lentes en casa cuando voy a la oficina.

